Para escuchar las propuestas y necesidades de las personas creadoras de cultura en la capital y permitir que sus voces incidan en la creación de políticas públicas, la Comisión de Derechos Culturales del Congreso local celebró el Parlamento de Participación de la Vida Cultural de la Ciudad de México.
Durante la inauguración, la diputada Rebeca Peralta León (PVEM), presidenta de dicha comisión, expuso que la cultura no es un accesorio, sino el pulso que da identidad a la capital, por lo que la participación de las personas parlamentarias es muy importante, ya que sus propuestas ayudarán a transformar las políticas públicas para mejorar el trabajo de las comunidades culturales.
“Este espacio que, el Congreso de la Ciudad de México, abre el día de hoy pretende que se hable de cultura desde la perspectiva de quienes la viven, la crean, la sostienen y la defienden todos los días: las personas artistas, las personas creadoras, los colectivos, las comunidades que crean y protegen nuestro patrimonio cultural”, sentenció.
Por su parte, la diputada Juana María Juárez López (MORENA) expresó la relevancia de realizar este parlamento, al ser la cultura un derecho fundamental, además de ser la memoria, lengua, tradición y manera en que los pueblos nombran, resisten y sueñan con un futuro más justo. Destacó que este parlamento coloca en el centro a las personas que hacen florecer la cultura en cada uno de los barrios y comunidades de la Ciudad de México.
La diputada Diana Barragán Sánchez (PT) afirmó que la cultura no es una mercancía, sino un patrimonio colectivo. “Es el territorio donde se forja la memoria, se teje la resistencia y se imagina el futuro de justicia social que merecemos”; y que este parlamento permitirá dar voz a los barrios, las juventudes y las colectivas, para dar rumbo a las políticas públicas en la materia.
El diputado Jesús Sesma Suárez (PVEM) dijo que “la cultura no es un adorno más en la ciudad, es su raíz, su pulso, pero sobre todo su identidad”, vive en los barrios, lenguas originarias, escenarios independientes, museos, calles, libros, música, y en expresiones que resisten adversidades. Agregó que este parlamento nace porque la cultura debe ser escuchada, reconocida y protegida; y planteó sea el inicio de un diálogo permanente, en que las palabras se conviertan en acciones, políticas públicas y leyes justas, como “un compromiso real con quienes hacen de la cultura una forma de vida”.
“La cultura no vive en un reglamento, ni en un escritorio”, aseguró el congresista Manuel Talayero Pariente (PVEM), ya que la cultura vive en quien pinta una barda, o en quien canta, y nace cuando alguien decide expresarse y no pedir permiso para sentir. Aseguró que la cultura transforma, despierta conciencia y genera empatía, por lo que se debe escuchar a las y los creadores.
El diputado Andrés Atayde Rubiolo (PAN) señaló que la cultura siempre debe ser diversa y crítica. Consideró que las artes escénicas enfrentan duras realidades, principalmente el financiamiento, por lo que se deben tener fuentes alternativas de financiamiento, ya que sin apoyo público se reduce la calidad artística de las obras.
En su turno, la diputada Xóchitl Bravo Espinosa (MORENA) destacó que la cultura en la Ciudad de México es un derecho y no una mercancía, que ahora llega a todos los rincones de la capital y del país, con expresiones de música, poesía, baile, teatro, muralismo, historia y tradiciones. “En esta ciudad la cultura hoy llega a todos los rincones”, al contarse con el presupuesto más grande del país para cultura.
La congresista Jannete Elizabeth Guerrero Maya (PT) reconoció la iniciativa para realizar por primera vez este parlamento, “no es una casualidad que se lleve a cabo en esta ciudad debido a su esencia progresista”. Afirmó que las personas legisladoras deben garantizar que la cultura no sea una moneda de cambio ni un privilegio, y solicitó que el parlamento sea “un espacio de verdadera incidencia en la consolidación de acciones que hagan realidad la visibilidad, promoción, protección y respeto de los derechos culturales”.
La legisladora Yolanda García Ortega (PVEM) expresó que este ejercicio tiene un profundo significado político, y que debe reconocerse a la cultura como un derecho humano, cuya garantía requiere participación, corresponsabilidad y voluntad institucional. Dijo que la vida cultural de la capital no es un adorno ni un privilegio, es un componente central de la democracia, cohesión social y justicia, por lo que hablar de participación cultural implica asumir posturas claras, “porque sin derechos culturales no hay ciudadanía plena”.
La legisladora Lizzette Salgado Viramontes (PAN) comentó que la riqueza cultural “no la produce el gobierno, la producen las personas, la cultura vive en sus barrios, en sus colonias y comunidades”. Agregó que en muchas ocasiones quienes generan cultura no tienen apoyos, no tienen reflectores y enfrentan diversos obstáculos administrativos, presupuestales e ideológicos, es por ello, que el Estado debe garantizar que se genere en libertad.
La diputada Paula Alejandra Pérez Córdova (PVEM) celebró la oportunidad histórica para construir propuestas en este parlamento, ya que los trabajos que se desarrollen serán un precedente que se convertirán en insumo para los trabajos legislativos en la capital. Señaló que la cultura se sostiene con memoria, pero se fortalece con participación y con instituciones que apoyan y acompañan.
En su turno, la titular de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, Ana Francis López Bayghen Patiño, resaltó que este parlamento es el primero de su tipo en el país, y que “la cultura es inevitable, afortunadamente, por eso no hay manera de hacer política sin entender que la cultura es el océano donde navega la política, la cultura es el océano que cohesiona al pueblo”.
La senadora Beatriz Mojica Morga, presidenta de la Comisión de Cultura, reconoció la trascendencia del parlamento a nivel federal y mundial, debido a que México es el sexto país más visitado del mundo y esta ciudad es el centro de la actividad cultural. Recalcó que se debe fortalecer el trabajo para lograr la seguridad social de las y los trabajadores de este sector fundamental en el proyecto de país.
El actor Alejandro Calva expuso que el teatro no es un ornamento ni un lujo sino un espacio de pensamiento crítico, de memoria y de ejercicio democrático; y que quienes sostienen la vida cultural trabajan en precariedad, sin contratos claros, sin seguridad social y al margen de la Ley Federal del Trabajo.
La actriz Wendy de los Cobos resaltó que las y los actores se encuentran en un estado de indefensión y vulnerabilidad pues no cuentan con seguridad social ni apoyos ni prestaciones. Subrayó que el papel de los proyectos teatrales no es sólo educativo sino transformador.
El actor Carlos Roberto Duarte Lemus consideró urgente el desarrollo de un parlamento cultural porque “vivimos en un mundo roto, dividido, polarizado y muy violento”, por lo que la cultura tiene que dejar de ser un adorno para convertirse en una herramienta que reconfigure el tejido social.