Con un marco legal heredado a principios del siglo XX, la discusión para pasar de 48 a 40 horas semanales, continúa estancada con un evidente rezago en materia laboral, tanto en legislación como en la práctica, pese a que diversos modelos internacionales han demostrado que la reducción de horas y días laborales no afecta la productividad.
La evolución del mundo laboral exige proteger la salud, la integridad y seguridad de las y los empleados, garantizando un tiempo de trabajo proporcionado, resultando indispensable contar con un marco jurídico sólido y acuerdos colectivos que respalden la conciliación entre vida privada y laboral, así como la autonomía en la gestión del tiempo.
En ese contexto, el PRI de la Ciudad de México propone la reducción de la jornada laboral, pensando en las y los trabajadores, siendo el primer partido de México en impulsar una reforma a las horas de trabajo, a la vanguardia de los derechos laborales.
La propuesta del partido contempla reducir la jornada laboral a 40 horas semanales, con las modificaciones pertinentes a la Ley Federal del Trabajo, garantizando que esta reducción no afecte el salario ni las prestaciones de las personas trabajadoras. El PRI capitalino está convencido de que la reducción de la jornada laboral promoverá mejores condiciones de vida para las y los trabajadores, al traducirse en más tiempo de descanso semanal, destinado a la recreación, la salud, la convivencia familiar y el ocio.
La propuesta oficial presume “40 horas”, pero las difiere hasta 2030: es propaganda, no un derecho inmediato para la gente trabajadora; proponen bajar el número de horas, pero no baja el desgaste de días trabajados. Dicen “40 horas” pero se mantienen 6 días de trabajo y permite semanas de más de 50 horas.
La propuesta del PRI es clara: 40 horas efectivas, en 5 días de trabajo y 2 de descanso; sí a la reducción de jornada, no a una reforma que vende “40” pero deja la realidad igual o peor. El PRI propone la regla correcta: 5 días de trabajo por 2 de descanso, como se entiende una semana laboral moderna.
Asimismo, el Revolucionario Institucional propone horas extra con registro y control: que sean voluntarias, debidamente registradas, con límites claros y supervisión real, además de apoyos fiscales para evitar despidos y simulación; estímulos a salarios y prestaciones, con criterios diferenciados para MIPyMES y sectores sensibles al cambio.
La representación legislativa del PRI votará en contra el dictamen de “reducción” con el que se pretende engañar a las y los trabajadores, pues no garantiza un descanso real, ya que mantiene el esquema de un día de descanso por cada 6 trabajados, en lugar de tener dos días de descanso, además de abrir la puerta a semanas más largas que hoy, permitiendo hasta 12 horas extra: 40 + 12= 52 horas semanales laborables “legales”.