Las autoridades de la Alcaldía Gustavo A. Madero y del Municipio de Tlalnepantla de Baz fueron exhortadas por el Congreso de la Ciudad de México a revisar la situación en que se encuentra la zona conocida como “Puente Negro”, en los límites entre esta metrópoli y el Estado de México, así como a establecer acciones para la rehabilitación y el mantenimiento del tianguis con el mismo nombre que se instala ahí.
La propuesta, aprobada por el Congreso capitalino en su Sesión Ordinaria de este jueves, fue presentada por la diputada Ana Luisa Buendía García y está dirigida al alcalde de Gustavo A. Madero, Janecarlo Lozano Reynoso, y al presidente municipal Raciel Pérez Cruz.
La legisladora de MORENA dio a conocer que la ubicación del tianguis ha generado incertidumbre administrativa, ya que no existe una delimitación clara sobre qué autoridad -la alcaldía capitalina o el municipio mexiquense- es la responsable de la atención, supervisión y mantenimiento de éste. Ello, añadió, ha derivado en intervenciones parciales y esporádicas, sin soluciones reales.
“Hoy no venimos a señalar culpables. Venimos a señalar una realidad que requiere coordinación, voluntad y rrsponsabilidad compartida, ya que cuando un espacio es utlizado por habitantes de dos entidades, cuando la infraestructura es común, la respuesta también debe de ser común”, aseveró.
Buendía García detalló que el mercado ambulante se instala bajo el puente del Circuito Exteriror Mexiquense, y que se ha consolidado como un importante punto de encuentro económico y social para habitantes de las diversas colonias que colindan ese espacio.
En ese sentido, expuso que la ubicación limítrofe del tianguis ha favorecido el intercambio intermunicipal, fortaleciendo su relevancia regional y convirtiéndolo en fuente de ingresos para cientos de familias que dependen del comercio ambulante.
Explicó que el problema principal radica en el estado físico de la zona, debido a que el suelo es de tierra suelta, lo que genera grandes cantidades de polvo que afectan la mercancía de los locatarios, especialmente todo tipo de alimentos.
A esto se suma la presencia de basura y desechos a consecuencia de la falta de servicios de limpieza, y que con ello se generan malos olores, focos de infección y proliferación de fauna nociva.
La morenista informó que en temporada de lluvias el terreno se convierte en lodo, dificultando la instalación de los puestos y el tránsito peatonal. Además de que aumenta el riesgo de caídas y accidentes, particularmente para niñas, niños, adultos mayores y personas con movilidad recluida.
Derivado de esta situación, señaló que ante la falta de infraestructura básica, los comerciantes han recurrido a soluciones improvisadas, como tablas o lonas para nivelar el terreno, aunque estas medidas no resuelven el problema estructural.