Hoy es necesario caminar con altura de miras y responsabilidad histórica. El que apuesta a dividir, apuesta a perder. La división solo fortalece a quienes hoy concentran el poder. La unidad, en cambio, contribuirá a fortalecer a la democracia.
Es momento de actuar con valentía, con carácter, convicción y responsabilidad. Es necesario hacer a un lado cálculos pequeños y temores políticos; se debe actuar con valentía, porque cuando el futuro está en juego, la cobardía no es opción.
Para el PRI de la Ciudad de México negar alianzas para competir en procesos electorales, es ignorar el latente riesgo de retroceso democrático, porque la división solo beneficia al poder.
La oposición no puede darse el lujo de competir por separado; la historia demuestra que los cambios democráticos se logran cuando las fuerzas políticas saben unirse.
La responsabilidad de líderes políticos es pensar primero en garantizar condiciones de desarrollo, estabilidad, seguridad y paz social para las y los ciudadanos.
Las alianzas no son una debilidad; son una herramienta comprobada para defender la democracia. Cuando la democracia está en riesgo, la unidad se convierte en una obligación moral.
Hoy más que nunca se necesita una oposición, fuerte, responsable y capaz de construir acuerdos.