El PRI de la Ciudad de México está a favor de reformas progresivas y democráticas que fortalezcan la participación política, fomenten la participación ciudadana, el sistema de partidos y la representatividad.
Sin embargo, la propuesta de Reforma Electoral no está a la altura de las exigencias de la democracia que ha tomado muchos años consolidar, y no es verdad que busque mejorar la representación política, porque no incorpora ningún mecanismo de apertura democrática.
La reforma no tuvo un periodo de estudio y construcción razonable, careció de diálogo y apertura, y del consenso de las y los ciudadanos, y ahora, de parlamento abierto, pues fue hecha al vapor y con una fuerte carga ideológica.
El supuesto ahorro que engañosamente se presume, tiene el propósito de debilitar al INE y desmantelar la organización de elecciones que costó muchos años construir.
Durante décadas se construyó un sistema electoral sólido y democrático que hizo posible la alternancia, la pluralidad y la estabilidad política. Desmantelarlo sería un retroceso histórico que pondría en riesgo la gobernabilidad democrática y la credibilidad de las instituciones.
El PRI defenderá con energía la libertad y la democracia.